VAMOS AL OESTE!!
En aquella época era aun muy muy joven y como me quedé huérfano decidí partir a la conquista del Oeste.
Eran tiempos del presidente
Jefferson, así que me integré en una caravana. Destino: conocer nuevas tierras, las tierras de los indios y quedarme a vivir alli.
Teníamos permiso del presidente para quedarnos con las tierras que fueran de nuestro agrado. Integrábamos la caravana una gran variedad de gentes: algunas familias, hombres solos, jóvenes, viejos...
Durante las tres primeras semanas no hubo problemas pero para cruzar el gran rio Mississipi necesitamos tres días.
Nos levantábamos muy temprano cada mañana. Siempre la misma rutina:levantar el campamento y seguir caminando.
Mi trabajo era ayudar a la familia Mcintaire.
Necesitamos meses para atravesar nuestro inmenso país de este a oeste.
Cada noche formábamos un círculo con las carretas para defendernos de un hipotético ataque de los indios. Antes de irnos a dormir había partida de cartas.
Ahí es donde me di cuenta por su forma de jugar de que alguno de mis acompañantes no eran de fiar. Yo no jugaba, solo miraba.
Un día nos encontramos con los indios. No eran enemigos y nos entendíamos por signos.
Entonces corroboré mi opinión acerca de alguno de mis compañeros. Intentaban engañarlos indios con baratijas a cambio de tierras.
Se trataba de unas tierras muy queridas para los indios. Era la tierra de sus antepasados y no estaban dispuestos a dejarse robar. De noche por sorpresa y con la ventaja de sus rifles algunos de mis acompañantes fueron hasta el campamento mataron a algunos de los pacíficos indios otros huyeron.
El tiempo me dio la razón y la sangre siguió corriendo durante los siguientes años pero eso ya es otra historia.