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Jose Manuel Zubeldia,
el maestro que le dio nombre a la escuela.
ZUBELDIA, es el
primer maestro recordado en la Villa por sus virtudes y por la labor que
realizó durante más de treinta anos.
Guipuzcoano, nacido en 1856 en Beasain, poco se conoce de su juventud
y de sus estudios de magisterio, habiéndole tocado vivir la guerra
carlista (1872-75) en la que participó desde el bando liberal.
Esta circunstancia le serviría posteriormente para librar a sus
hijos del servicio militar.
JOSE MANUEL ZUBELDIA Y ORAA, como era su nombre completo, se hallaba afincado
en Bilbao donde impartía la docencia, cuando se casó en
1.883, a los 27 años, con una lequeitiana con la que llegaría
a tener doce hijos (cinco varones y siete hembras), aunque dos murieron
al de unos días.
Poco después consiguió la plaza de maestro en Portugalete
y se trasladó aquí donde nacería ya su tercer hijo,
Mario, que fue capitán de barco.
En la Villa, se hizo cargo de las antiguas Escuelas del Campo, situadas
en el campo de la iglesia, donde hoy se levanta la casa parroquial. Divididas
en las escuelas de "arriba" y las de "abajo", según
el piso en que estaban, impartió la enseñanza en éstas
últimas del primer piso hasta' su jubilación hacia 1922.
Sus numerosos alumnos le recordaron siempre como un pedagogo ejemplar
de una gran personalidad, que realizó una ingente labor. Entre
las anécdotas que nos han transmitido está la existencia
de lo que él llamaba "la varita de la virtud". Se trataba
de dos varas de mimbre, una corta y otra más larga, que utilizaba
con los menos estudiosos y con los peor educados. Sin embargo, dejó
un gran recuerdo de hombre que no le gustaba pegar a los niños
y sus castigos solían consistir en dejarles sin comer o encerrarlos
en el retrete durante unas horas.
Empeñado en elevar la cultura y educación de nuestro pueblo,
trabajó también en la formación de adultos, impartiendo
clases nocturnas en el caserón del cuartel en la plazuela del Cristo.
En esta Escuela de Artes y Oficios, se daban clases de dibujo, talla y
modelado, así como las tradicionales asignaturas de aritmética,
geometría, física, etc. En toda esta labor tuvo una gran
ayuda de otro maestro y amigo intimo suyo, aunque doce años más
joven, que fue Ruperto Medina.
JOSE ZUBELDIA fue un gran aficionado a la literatura, a la ópera
y a la zarzuela, asistiendo mucho al Teatrillo o a Bilbao, así
como al fútbol, donde era capaz de aguantar cualquier inclemencia
del tiempo viendo un partido. Su hijo Guillermo jugo de portero en el
Portu.
En reconocimiento a su labor el Ayuntamiento dio su nombre a una calle.
Él mismo fue el encargado, ante unos pocos amigos y alumnos, de
descubrir la placa y pronunciar unas palabras.
Falleció en 1926. En su panteón, una placa en bronce con
su busto dice escuetamente: Recuerdo de sus discípulos.
Un año después de su muerte se inauguró en la calle
que lleva su nombre, el primer edificio escolar moderno, obra del arquitecto
Emiliano Pagazaurtundua, pasando allí los escolares de las escuelas
del Campo. El director de esta nueva escuela fue Mateo Hernández
Pérez, que llegó ese año y ejerció hasta su
jubilacion hacia el año 1950. Al igual que sus antecesores dejó
honda huella entre muchas generaciones de portugalujos, por lo que hoy
tiene también dedicada una calle. Igualmente fueron muy populares
en esta escuela, la maestra Paz María Pérez que ejerció
durante medio siglo, y más modernamente el navarro Angel Marco
que se jubiló en 1983 después de casi 30 años de
docencia, siendo homenajeado por el Ayuntamiento.
A este centro escolar, bautizado inicialmente con el nombre de MAESTRO
ZUBELDIA, el Ayuntamiento, a instancias del Ateneo, le puso en 1931 el
nombre de Francisco Giner de los Ríos, nombre que luego fue sustituido,
tras la guerra civil, por el de Vázquez Mella, para quedar posterior
y definitivamente con el de MAESTRO ZUBELDIA.
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